Bajo el título ‘La cohesión grupal como aliada en la gestión de equipos’, Luis Jesús González Barato ofreció en las XXII Charlas Magistrales organizadas por la Escuela de Entrenadores de la FBM un rápido, pero exhaustivo, repaso de las claves para mantener unido un equipo. En la charla, celebrada en la Ciudad Deportiva Valdelasfuentes gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Alcobendas y el club Valcude, se habló de la asignación de roles (y su aceptación o no), de la convivencia dentro y fuera de la pista o los objetivos individuales y colectivos, siempre intercambiando ideas y experiencias.

Luis Jesús González Barato, licenciado en psicología y experto con coaching con una amplia experiencia en el mundo del deporte, comenzó la conferencia con un aviso a los numerosos entrenadores presentes en la sala: “Gestionar un grupo no es una tarea fácil”. En un equipo siempre surgen conflictos, y para combatirlos, González Barato recurrió a la cohesión grupal y a una de sus deficiones más aceptadas: “Un proceso dinámico que se refleja en la tendencia de un grupo a no separarse y permanecer unido en la búsqueda de sus metas y objetivos” (Carron, 1982).

Bajo esa premisa, el ponente dividió la charla en varias partes, empezando por las fases de un equipo, de baloncesto o el deporte en cuestión. De la formación a la (inevitable) finalización, pasando por la fase de agitación o conflicto (con la, no siempre bien aceptada, asignación de roles), la normalización y la realización; este último un escenario ideal en que cada miembro del grupo no solo conoce su tarea sino que también es capaz de asumir las responsabilidades de los demás.

Según explicó González Barato, la cohesión puede ser de dos tipos: social (relación de compañerismo fuera de la pista) y de tarea (con un objetivo común dentro de ella). Y conseguir la primera influye muy positivamente en la segunda. “En la pista se nota si un equipo se lleva bien fuera de ella, y el mejor ejemplo son los San Antonio Spurs“, apuntó.

Después llegó el análisis detallado de todos los aspectos que influyen en la cohesión grupal, empezando por los roles, con otro ejemplo llegado desde la NBA: la unión de Michael Jordan, Scottie Pippen y Dennis Rodman en los míticos Chicago Bulls de los años noventa, cada uno en su papel: “Michael Jordan era la estrella, el líder del equipo, pero los tres tenían que existir porque el trabajo de Pippen y Rodman hacía mejor a Jordan“. Eso sí, aceptar un rol (el sexto hombre, el tercer base…) no significa necesariamente conformarse con él. “O lo aceptas o te frustras. Debes aceptarlo, sí, pero no conformarte con él, sino seguir luchando en cada partido y cada entrenamiento por conseguir uno mejor”, señaló González Barato.

Igual que la cohesión fuera de la pista influye dentro, los objetivos individuales ayudan a los grupales. O dicho de otra forma, cuanto mejor son los jugadores, mejor es el rendimiento del equipo. González Barato repasó un aspecto que ya centró una de sus charlas para la Escuela de Entrenadores: la comunicación. No solo en la relación entrenador-jugadores, sino también entre los deportistas o entre todos aquellos implicados en la actividad deportiva: los entrenadores, los jugadores, los padres, los árbitros y el club. En ese aspecto, aportó experiencias propias que demostraban cómo “la dinámica de un grupo se puede cambiar de la noche a la mañana”.

Para reforzar todo ello también es importante la identidad, el sentimiento de pertenencia a un grupo y la existencia de unos valores o señas de identidad propias. “Conseguir ese sentimiento de pertenencia nos ahorrará muchos problemas”, apuntó González Barato, que también aconsejó la convivencia social (concentraciones, viajes a torneos…) en momentos puntuales de la temporada: “Cuando la relación se estrecha y conoces mejor a alguien, mejora el rendimiento del equipo”.

Eso sí, todos esos aspectos tienen que estar apoyados por unas normas, claras y aceptadas por todos que garanticen la disciplina. González Barato resumió hora y media de charla en un puñado de consejos dirigidos a entrenadores y jugadores para conseguir esa cohesión grupal antes de recurrir a otro ejemplo: el de la selección española y sus éxitos internacionales.

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